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Eladio Villanueva. Surco y simiente

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Esteban Guijarro

El 15 de noviembre murió Eladio Villanueva, fundador y forjador del sindicato ferroviario, secretario de la CGT hasta fecha reciente y militante activo de la organización hasta su final. Ya sé que el haber ocupado puestos destacados no lo hace más digno de merecimiento y reconocimiento que otras compañeras y otros compañeros que con similar intensidad han entregado su tiempo y sus valías en puestos más concretos y menos a la vista de la mayoría. Sé, por tanto, que puede parecer injusto la desproporción de espacio dedicado en nuestros medios a Eladio, con ocasión de su muerte, frente a la que reciben quienes han desarrollado sus tareas en puestos menos sobresalientes. Pero me parece importante tratar de recoger y dejar plasmado lo más valioso del bagaje de quienes nos van dejando, y el hecho de ser Eladio una persona conocida, cuya muerte conmocionó a buen número de nosotros, facilita el hacerlo de manera pública y capaz de ser compartida colectivamente.

 Una larga trayectoria confederal

 La mayor parte de sus casi 50 años de vida, más de 30, fueron de militancia permanente e infatigable que nos dejan un importante legado: su ejemplo de luchador, su capacidad de conciliación de posturas aparentemente contrapuestas, de análisis de la realidad laboral y social, su perspicacia para ver la potencialidad de enfoques novedosos, su habilidad para transmitir entusiasmo. Dejó mucho hecho, pero también numerosas iniciativas en marcha, proyectos inconclusos y caminos abiertos. No es fácil, ni sería justo, hablar de sus ideas y proyectos sin utilizar sus palabras, que encontraremos en varias ocasiones a lo largo de este artículo.

 Entre 2001 y 2008 fue Secretario General de la CGT, previo a ese cargo había sido Secretario de Acción Sindical y Secretario General del Sindicato Federal Ferroviario, antes todavía  había ocupado los cargos de Secretario General de la Federación Local de Barcelona de la CNT-Congreso de Valencia, de la Confederación de Cantabria y de la Federación de Transportes y Comunicaciones…, en la actualidad dirigía la Escuela Confederal de Formación. Las responsabilidades que fue asumiendo no dan una idea ni siquiera aproximada de la responsabilidad que le movía: haciendo organización, mediando en conflictos, impulsando ideas, apoyando proyectos, procurando solidaridades, participando y luchando.

 Obrero ferroviario, militante anarcosindicalista, revolucionario y organizador nato, participó activamente en la fundación de las Juventudes Libertarias de Valladolid y Castilla León, en el proceso de unificación del que nació la actual CGT y en todos los comicios, luchas y reivindicaciones no sólo de la organización, sino también de los movimientos sociales: colectivos anticapitalistas, ecologistas, antirrepresivos, pro-presos, antifascistas, okupas, antimilitaristas, radios libres, fanzines, …

 Flexibilidad y organización

 Consciente del avance del capitalismo y de sus formas de explotación, se planteaba la lucha contra la injusticia del mundo en que nos han obligado a vivir desde la lucha obrera, pero ampliándola a todos los aspectos de la vida; saltando los muros de las fábricas, pasando por las calles, llegando a las casas y a las formas de explotación más sutiles y arraigadas.

 El capitalismo se reorganiza permanentemente, superando las crisis que denuncian una y otra vez su insostenibilidad: agotamiento de los recursos, destrucción del medio, explotación global, guerras, hambre, abusos, violaciones, especulación. El capital cuenta con las ayudas de siempre y algunas más: los gobiernos, los partidos, e incluso los sindicatos, los medios de comunicación,  las creencias y las ideas se ponen a su servicio para participar en el paraíso monetario y en la ficción del poder.

 Para luchar contra el capitalismo que nos exprime, que acaba con nuestro futuro y con el medio en que vivimos, que nos tasa y capitaliza nuestras vidas convirtiéndolas en mercancía, nuestras fuerzas en mano de obra y nuestros anhelos en consumidores inopinantes, debemos seguir organizándonos, adaptándonos para una lucha que debemos librar contra un sistema que tiene unas estructuras determinadas y tangibles. No se trata de una guerra dialéctica, sino de una lucha real, que tiene lugar en un espacio amplio pero concreto (siempre aquí), en momentos determinados (en el presente siempre).

 La memoria tenía para Eladio una importancia vital. Es necesario conocer el pasado del que provenimos, porque en él se han fraguado tanto las luchas obreras y nuestra propia organización como los fracasos y las entregas de la TRA(ns)ICIÓN, y es obligatorio reconocer el trabajo, el sacrificio y los logros de quienes nos han precedido en la lucha.

 Pero la prioridad no puede limitarse a mantener a toda costa formatos creados para enfrentarse al formato del capital predominante en su momento, sino adaptarnos creando herramientas que nos permitan ser más efectivos en la lucha. Debemos ser capaces de oponer una respuesta adecuada a cada nueva forma de agresión, manteniendo nuestra identidad pero adaptando nuestra lucha, conservando nuestros criterios pero ampliando nuestro conocimiento. Frente a la flexibilidad que pretende imponernos el capital para adaptarnos a sus intereses, contraponemos nuestra elasticidad para adaptar nuestros métodos y formas de lucha; a su productividad debemos oponer nuestra eficacia organizativa.

 El capital actúa de forma coordinada, valiéndose de la dispersión de los sectores y de la desregulación permanente de las condiciones laborales para abaratar y flexibilizar el empleo y destruir los derechos y garantías sociales. El marco de las negociaciones se amplía sectorializándose, y escapa a cualquier control por parte de los trabajadores, que quedan en manos de las cúpulas de los sindicatos mayoritarios, con una representatividad otorgada por los mismos poderes económico-políticos con los que negocian y a los que no pueden por tanto enfrentarse, y alejados de los trabajadores afectados que no poseen mecanismos para controlar lo que ocurre en los sectores.

 Sólo es posible enfrentarse a este capitalismo organizado si se actúa también de forma organizada, utilizando mecanismos de coordinación que nos permitan ampliar nuestra actuación más allá del marco de las empresas, llevando a los sectores y subsectores nuevos ámbitos de reivindicación, movilización y negociación. La sectorialización de la acción sindical es un enfoque imprescindible para poder enfrentarse a un capitalismo que ha ido destruyendo el sector público, fragmentando y filializando las grandes empresas y el tejido productivo, externalizando y subcontratando los trabajos, y está llevando la negociación colectiva a los sectores.

 La sectorialización y la precarización son los dos pilares del mundo laboral en la actual sociedad capitalista, y la única opción efectiva para enfrentarnos a las agresiones que sufrimos los trabajadores es sectorializar nuestra acción sindical y luchar con la conciencia de lo que la precariedad supone, más allá de las relaciones laborales, en el ámbito completo de las relaciones sociales.

 Abarcar una realidad única, pero diversa y múltiple

 Eladio supo estar abierto a las interpretaciones de la realidad que se hacían desde diversos puntos de vista, única forma de tener una perspectiva amplia y lo más completa posible de los problemas sociales: jóvenes, ecologismo, antifascismo, feminismo, inmigración, antimilitarismo… siempre desde una orientación anticapitalista.

 Así, fue capaz de conjugar el análisis de la apropiación de los recursos naturales y la destrucción del entorno por parte de un capital basado en el crecimiento continuo, como algo inseparable de la explotación de las personas convertidas en herramientas en una sociedad individualista de espectadores egoístas cargados de frustración por no alcanzar el máximo nivel de éxito y consumo. La concentración de poder político en los mercados con la conversión de los servicios públicos en mercancías privatizadas. La precariedad laboral como reflejo de una precarización de la vida, en la que la economía invisible de los cuidados sustenta la economía productiva monetarizada.

 La solidaridad es la idea base de las Relaciones Internacionales. En tiempos en que eran predominantes los modelos imperialista o colonialista del capitalismo, la lucha internacional jugó un importante papel en el enfrentamiento a la utilización de los trabajadores como mano de obra de guerra: el obrero que debía matar a otro en el campo de batalla es el mismo concepto que la competencia entre trabajadores que pretenden imponernos hoy día. La constatación de que la explotación de las personas en territorios ocupados y la usurpación de sus recursos era una prolongación de las mismas prácticas en los estados origen del capitalismo, y que además se utilizaban para aumentar en ellos la explotación, llevó a la conclusión de la necesidad de apoyar y defender solidariamente a los compañeros que se organizaban en los espacios objeto de colonización. Este modelo de solidaridad internacional es coherente con la práctica de la solidaridad “interna” de los trabajadores que más facilidades tienen para organizarse y luchar con los que se encuentran en situación más precarizada, de los trabajadores de las empresas matrices con los trabajadores de contratas y subcontratas.

 La actual globalización no es sino una etapa del colonialismo, con características propias pero también con criterios fundamentales idénticos a lo largo de las épocas. El enfrentamiento a esta situación tiene que avanzar en cuanto a métodos y formas de lucha para mantener su efectividad, pero debe mantener lo esencial, siendo conscientes de que imperialismo-colonialismo-globalización no son sino variantes del modelo de extensión geográfica de la explotación y el expolio, movidos por una ambición que no conoce límites, ni siquiera los que impone la naturaleza en un mundo finito y con recursos limitados.

 La importancia de la formación

 Hay que destacar la importancia que para Eladio Villanueva tenía la Formación. En la candidatura en la que se presenta a Secretario General de CGT, en el XIV Congreso Confederal, celebrado en Valladolid del 5 al 8 de abril de 2001, aparece por primera vez la Secretaría de Formación; en dicho Congreso se acuerda poner en marcha un Programa de Formación y la creación de una Escuela Taller de Formación, la actual Escuela de Formación que por primera vez ha contado con un Director, Eladio Villanueva precisamente, nombrado el pasado mes de octubre.

 El Programa de Formación se ha convertido en una realidad, los diferentes entes confederales se han ido implicando cada vez más en esta prioridad, hasta el punto de que la Secretaría de Formación empieza a ser una constante en los equipos de Confederaciones, Federaciones Territoriales y Sectoriales, Sindicatos, lo que permite ir conformando un número suficiente de equipos de formación descentralizados que garanticen una formación cercana, inmediata y suficiente al conjunto de la organización.

 La Formación, para Eladio, era una necesidad organizativa fundamental para dotar de recursos prácticos a quienes van adquiriendo responsabilidades concretas ante los trabajadores; para formar al conjunto de la afiliación sobre los valores, contenidos y características propias de nuestra organización, y para mantener informado al conjunto de la organización sobre cuantas modificaciones y cambios en las realidades sociales, económicas, políticas y laborales nos afectan.

 Vinculados a la Formación están precisamente los últimos proyectos acabados por Eladio, entre los que destaca la creación de una página web enciclopédica (www.in-formacioncgt.info) en la que los afiliados y militantes puedan consultar los numerosos documentos elaborados por nuestra organización, guías, boletines, informes, manuales de formación, la legislación necesaria para nuestros diferentes ámbitos de actuación, e incluso participar directamente en cursos de formación a través de un aula virtual.

 También la edición del libro conmemorativo de los 25 años de organización y lucha transcurridos desde el Congreso de Unificación de 1984, en que los sectores mayoritarios de CNT emprendían un proyecto cuyo objetivo fundamental era y es dotar a la clase trabajadora de un instrumento útil para dar respuesta a las situaciones actuales, devolviendo al anarcosindicalismo organizado toda su vigencia y su fuerza, como aspiración y proyecto integral de cambio social.

 Tanto este libro como la exposición que comenzará a partir de febrero su recorrido itinerante, tienen un sentido fundamentalmente didáctico, explicando tanto los antecedentes y la trayectoria de la CGT como sus fundamentos organizativos, ideológicos, tácticos y reivindicativos.

 Citando textualmente, es evidente que no somos observadores imparciales, ni tampoco pretendemos serlo. Este libro está hecho desde la experiencia vital, la vinculación directa y el conocimiento del esfuerzo que ha significado levantar una organización, no desde la nada, sino desde las cenizas de lo que pudimos ser y no fuimos. Reconstruyendo a base de ilusión y entrega desinteresada.

 El mejor homenaje que podemos hacer al compañero Eladio Villanueva, ahora que forma parte de la pléyade de quienes nos precedieron, de los miles de mujeres y hombres que nos han servido de referencia, de guía, de ejemplo de dignidad y de ilusión, es seguir trabajando por un mundo mejor, más igualitario, más libre y más justo.

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