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Esteban Ikeda: frente al cierre, autogestión

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LP – ¿Cómo estáis?

SS-EI: Más o menos bien, una vez encajado el golpe del cierre. En este momento, nos dedicamos a la dura experiencia de encontrar trabajo; aunque lógicamente dispersos, el contacto se mantiene entre la afiliación de la Sección y además nos seguimos viendo cuando podemos. Quien más y quien menos se encuentra realizando cursos de formación para la incorporación al mercado laboral y sin perder el contacto con nuestro sindicato.

LP – Ponernos en antecedentes sobre el conflicto en Esteban Ikeda

SS-IE: La empresa actual es el resultado de un largo proceso que comienza con su fundación en 1958 como Industrias Esteban, cuya sede social estaba en Pamplona. En 1986 fue adquirida por el Grupo Aunde que se instaló en el Prat del Llobregat en el año 1989, realizando tareas de montaje y cosido de asientos para la fábrica de Nissan. En el 90 se produce la incorporación de Ikeda Bussan, fundándose Esteban Ikeda que además supuso incorporar la actividad de soldadura. En el año 2000 Johnson Controls adquiere Esteban Ikeda, mediante OPA, y en el 2009 se produce el cierre patronal que acaba con la historia de Esteban Ikeda.

Desde los años 80 el único cliente ha sido Nissan, primero fueron los modelos Patrol y Vanette, después el Serena, el Cargo, el Terrano, el Maverick, y finalmente los modelos Pathfinder y Navara.

LP – ¿Desde cuándo está presente la CGT en la empresa?

SS-EI: La CGT se organiza en torno a 1995, presentándonos a Elecciones Sindicales en la primera oportunidad que tuvimos, variando nuestra representatividad a lo largo de los años dependiendo de los sucesivos conflictos y cambios en la plantilla.

LP – ¿Cuál ha sido la dinámica sindical a lo largo de todos estos años?

SS: Pensamos que la dinámica sindical y laboral en Esteban Ikeda ha sido similar a la del resto de las empresas del Sector. Una guerra constante y progresiva frente a la flexibilidad y los incrementos de la productividad que, según el momento, se agrava en función de las ventas de nuestro único cliente: Nissan. Estas situaciones han provocado diversos “tiras y aflojas”; así como algunos Expedientes de Regulación de Empleo, sin que la CGT haya firmado ninguno.

LP – ¿Ha jugado la CGT algún papel especial o relevante en la dinámica de la empresa?

SS-EI: Nuestra sección ha estado permanentemente activa con su propia voz y en muchas situaciones hemos llevado “la voz cantante” frente a la empresa. Unas veces actuando directamente y otras vinculando al resto de los sindicatos en temas especialmente sensibles para el conjunto de la plantilla.

El momento en que tuvimos mayor representatividad fue entre los años 2002 a 2006, con un 22%, contando con un 40% de los votos en el taller; ostentamos además la presidencia del Comité de Empresa desde 2002 a 2004. Esta representatividad ha ido variando, aunque hemos mantenido el apoyo en el colegio obrero. Sin embargo, en las últimas elecciones nos vimos limitados al 15% de representatividad, al no tener posibilidad de presentar candidatura para administrativos.

LP – ¿Qué situaciones han sido las más complejas, sindicalmente hablando, en estos años?

SS-EI: Hemos centrado nuestro trabajo sindical en los fraudes de ley en la contratación temporal, presentando denuncias y obteniendo varias sentencias de despidos improcedentes. La oposición y reclamaciones de jornada y calendarios laborales ha sido una constante de la actuación sindical, así como las denuncias contra las horas extras, desarrollando una labor a fondo en el terreno de la Salud Laboral, que hemos trabajado en solitario frente a la pasividad del resto de sindicatos.

Hay un trabajo que nos tuvo siempre alerta y valoramos muy positivamente dentro de nuestra acción sindical en la empresa. Realizamos un estudio, a través de una evaluación de tipo técnico y médico, para evitar que las compañeras embarazadas estuviesen en puestos de riesgo. A instancia nuestra propuesta, fruto de esa evaluación, se crearon 3 nuevos puestos de trabajo dedicados a la reutilización y reciclaje de materiales de deshecho que además de ofrecer a las compañeras un puesto de trabajo sin riesgo, supuso para la empresa un ahorro de entre 8 y 9 millones de las antiguas pesetas.

LP – ¿Qué podéis comentar sobre la Negociación Colectiva en la empresa?

 

SS-EI: Nosotros nos encontramos con un Convenio Colectivo propio que a lo largo de los últimos años fue sufriendo diversos recortes y retrocesos, como un incremento paulatino e implacable de las cargas de trabajo y una reducción de los tiempos de descanso por jornada que, lógicamente, eran más horas de curro, sin compensaciones sociales ni económicas. Hubo detalles mezquinos y miserables como el recorte de las 32 a 24 horas anuales disponibles para asuntos médicos, y ello a pesar de que nunca se agotaban estos derechos. El último convenio se firmó finalmente como de eficacia limitada y nosotros hemos mantenido nuestra oposición a él contra viento y marea.

LP – ¿Habéis desarrollado alguna otra actividad o situación que quisierais destacar?

SS: De manera previa al cierre vivido, y quizás como un anticipo de lo que Johnson Controls eran capaz de hacer, el cambio entre el modelo Almera a partir 2001, al modelo Pathfinder a partir de 2004, supuso un cambio importante en la composición de la plantilla. Desde el 2001 al 2004 ésta se había incrementado y estaba consolidada. Como antes decíamos el 2002 fue el momento de mayor representatividad de CGT en la empresa.

En el 2004 la empresa comienza a deshacerse de toda la plantilla ingresada en esos años y, en paralelo, incorpora progresivamente a 110 trabajadores nuevos que entran previa lista a nivel sindical, fundamentalmente por parte de CCOO. La CGT no quiso ser cómplice, se opuso firmemente a los despidos sin participar en las maniobras realizadas en torno las nuevas contrataciones; aunque en algún momento la empresa llegó a insinuarnos tal posibilidad, nosotros no quisimos entrar al juego.

La otra situación “especial” se produjo en el 2003, con el despido del compañero Manolo Recio, en ese momento Presidente del Comité de Empresa, repetido por segunda después de dejar la Presidencia del Comité, cuando, obviamente, era un miembro del Comité elegido por los trabajadores.

LP – No parece muy habitual despedir al Presidente de un Comité de Empresa…

SS: El primer despido fue en el año 2003, escudándose en la contundente reacción de Manolo ante una situación de acoso continuo a una trabajadora afiliada. Lo que parecía haberse resuelto dialogadamente, se transformó a la semana en una situación de despido del Presidente del Comité. Finalmente se zanjó con un acuerdo de suspensión de 60 días.

El segundo despido que fue declarado improcedente, se produjo por una provocación directa a Manolo, por parte de un miembro de CCOO, con el apoyo de varios testigos falsos aportados por la empresa. Sin embargo, la inconsistencia y contradicciones de los testimonios de los testigos, así como la escasa sustentación de la materia del despido concluyó en despido improcedente y readmisión.

LP – Con estos antecedentes, ¿esperabais el cierre de la Empresa?

SS: Visto con perspectiva y fríamente no resulta raro, ya que desde el 2000 Johnson Controls siempre ha mantenido que la plantilla resultaba muy cara y de que su cliente, Nissan, le pedía el abaratamiento del producto. Pero en ese momento, y a pesar de la situación de crisis generalizada del sector, de las sucesivas regulaciones de empleo en Nissan etc., lo cierto es que no nos lo esperábamos, menos teniendo en cuenta que el resto de los sindicatos acababan de firmar un Expediente Temporal de Regulación de Empleo. Tanto CCOO, con 5 delegado, como UGT con 3, USOC con 2 y SITA con 1, afirmaban que se firmaba el expediente temporal para “capear el temporal” y dar tiempo a que Nissan recuperase la normalidad en su producción, y esto lo hacían en Diciembre de 2008, días antes del cierre definitivo que nos pilló a todos fuera de nuestros puestos de trabajo.

LP – ¿Queréis decir que los sindicatos firmantes del Expediente de Regulación de Empleo Temporal desconocían lo que iba a pasar?

SS: Pues por increíble que parezca, si juzgamos sus reacciones en el momento de darse a conocer el cierre patronal, lo cierto es que a los sindicatos firmantes les pilló fuera de juego. Es decir, al menos en el ámbito de la empresa, en sus bases; aunque es imposible saber si las ejecutivas de las Federaciones de CCOO y UGT estaban al cabo de la calle.

LP – Y, sin embargo, el momento parece escogido con premeditación y alevosía.

SS-EI: Efectivamente, el momento no podía haber sido peor para los trabajadores, con una crisis de fondo que mantiene atemorizada a la clase trabajadora y que acalla las situaciones de lucha. En un momento en que las administraciones públicas tampoco son capaces de dar respuesta a las multinacionales y en el que las ejecutivas de CCOO y UGT negocian “el mal menor” para mantener “el control” sobre los puestos de trabajo en las empresas.

Para nosotros mismos ha sido un momento especialmente duro y malo, ya que en nuestra Comarca estábamos enfrentándonos a varios ERE´s, despidos individuales y amenazas de cierre, todo a la vez.

LP – ¿Cómo se produce la comunicación del cierre patronal?

SS-EI: El 20 de Enero la empresa entrega una escueta carta en que se comunica el cese de la actividad y el cierre definitivo, acogiéndose al proceso concursal, la quiebra. La excusa es la situación de crisis de Nissan y la falta de viabilidad de la empresa ante la falta de concreción de la productividad prevista por Nissan, ya que no existe ningún compromiso para el año próximo. Supuestamente Nissan no está interesada en renovar el contrato para el próximo modelo que ha de empezar a un año vista.

Todo esto sin aclarar cómo va a mantener la Nissan la producción que necesita para abastecer a sus cadenas de producción que siguen funcionando, y remitiendo al Comité de Empresa y a los sindicatos al proceso concursal de quiebra sin facilitar documentación alguna.

LP – ¿Cuál fue la reacción por parte de los sindicatos y el Comité?

SS: En un primer momento el rechazo al cierre patronal fue unánime, parecía que la respuesta y la reacción sería contundente, pero la actuación del Comité y de los otros sindicatos fue muy tibia a lo largo del proceso, aceptando la lógica patronal y la negociación sobre los puestos de trabajo.

La primera reacción del Comité, dirigirnos a la puerta de la fábrica e intentar entrar para impedir el vaciado de las instalaciones, fue frenada por los vigilantes jurados que impedían la entrada. No obstante, allí nos fuimos concentrando la mayoría de las trabajadoras y trabajadores. Inmediatamente el Comité organizó un campamento frente a la puerta de la factoría para mantener una vigilancia permanente de lo que entraba y salía.

CGT decidió entrar en la fábrica como fuese para ejercer nuestros derechos e impedir con nuestra presencia física cualquier maniobra de desmantelamiento de la empresa. Después de horas de forcejeo y varios intentos, conseguimos entrar y mantener el encierro, día y noche, a lo largo de las semanas que duró el conflicto, sin que el resto de sindicatos mostrara ningún interés en acompañarnos.

LP – No obstante, se mantuvo una actuación unitaria con el Comité de Empresa

SS: Es verdad que como Comité se ha mantenido un discurso contra el cierre y se han convocado movilizaciones a lo largo de las semanas, algunas con bastante eco en los medios, pero no es menos cierto que cada organización sindical ha mantenido su propia estrategia y sus propios objetivos.

Tanto UGT como CCOO han negociado desde sus ejecutivas del Metal, con muy poca intervención, por no decir ninguna, de los delegados de fábrica. Aceptando en todo momento la desaparición de Esteban Ikeda y el traslado de la producción al interior de la factoría de Nissan.

CGT, por el contrario, ha defendido la viabilidad de la empresa y ha participado en cuantas reuniones ha podido, siendo consciente de nuestra exclusión de muchas otras. Nuestro convencimiento de la viabilidad de la empresa y los puestos de trabajo ha sido peleado hasta el final, realizando cuantas acciones han sido posibles en consonancia con nuestras posibilidades.

 LP – Al menos fue posible el entendimiento con los delegados de fábrica de los otros sindicatos…

SS: Podemos decir que se mantienen unas relaciones razonables a nivel público, pero mientras los otros sindicatos mantenían un campamento de vigilancia al otro lado de la carretera, la afiliación y los delegados de la CGT hemos mantenido un encierro en solitario dentro de la factoría.

Otra cosa que nos ha separado y diferenciado es que nosotros acudíamos a las Asambleas unitarias a contar todo lo que sabíamos y queríamos hacer, mientras CCOO, UGT y USOC utilizaban las Asambleas unitarias para hacer discursos y, luego, convocaban Asambleas conjuntas para sus afiliados en los locales de sus Federaciones, alejados del centro de trabajo para maniobrar a su antojo.

También, y de manera más o menos encubierta, ha habido cierta guerra sucia por parte de los otros sindicatos, lanzando rumores e intentando desprestigiarnos personalmente.

LP – ¿Cómo habéis trabajado sindicalmente en las semanas de encierro?

SS: Hemos mantenido nuestro centro de operaciones en la fábrica y las Asambleas de trabajadores convocadas a la puerta. Desde ahí hemos lanzado nuestras propuestas. También hemos contando con el apoyo de CGT, fundamentalmente del Baix Llobregat, pero también de otros compañeros y compañeras de la organización. También hemos contado con el apoyo informativo de trabajadores afiliados a otros sindicatos que, sin atreverse a dar el paso definitivo de la afiliación, nos han mantenido informados, ayudándonos a neutralizar algunas de las maniobras puestas en marcha por parte de las ejecutivas de CCOO y UGT.

LP – Cuándo habláis de maniobras, ¿a qué os referís?

SS: Por ejemplo a un primer intento de acuerdo que las ejecutivas de CCOO, UGT y USOC intentaron vender a su afiliación y que finalmente no cuajó, ya que conseguimos posicionar a la mayoría de la plantilla en contra y que votasen NO, neutralizando el cierre ya pactado por las ejecutivas. Todo ello frenado por CGT como único sindicato opuesto al cierre, a pesar de los intentos de la empresa de tentarnos con algún que otro arreglo parcial.

LP – ¿Habláis de salidas o beneficios personales?

SS: Evidentemente nosotros siempre hemos defendido que el cierre era en realidad una deslocalización y la empresa estaba dispuesta a “localizarnos” perfectamente a quienes actuábamos como portavoces del sindicato para zanjar de una vez la cuestión del cierre. Por supuesto no entramos a su juego.

LP – ¿Queréis decir que los representantes de los demás sindicatos han obtenido ventajas personales?

SS: No lo podemos afirmar, hay que tener en cuenta que tanto CCOO como UGT las prebendas las gestionan como sindicatos, controlando despidos y contrataciones, es decir, ejerciendo su “poder” de la manera que más les interesa en cada momento.

LP – Lo más llamativo, quizás, ha sido la propuesta de autogestionar la empresa como solución al cierre empresarial. Para nosotros las razones están claras, pero, ¿cómo se argumentó?

SS-EI: Básicamente nos hemos dedicado a desmontar el discurso de la empresa, cuestionando el cierre y ofreciendo alternativas. Cuestionamos el falso discurso de la empresa, argumentando que Nissan seguía necesitando los asientos que fabricábamos. Por eso era una deslocalización y no un cierre, la producción se quitaba a Esteban Ikeda para trasladarla a otra empresa proveedora con contratos más baratos y plantilla más desprotegida. Así se abaratan costes, cargándolos en las espaldas de los trabajadores, y se incrementan los beneficios empresariales.

Además, dado el alto conocimiento y especialización de la plantilla en el producto que fabricábamos, éramos plenamente conscientes de nuestra capacidad de mantener sin necesidad de intermediarios la producción. Ambos aspectos nos conducían a la propuesta de autogestionar la fábrica. Ésta ha sido nuestra propuesta y la hemos defendido en todos los espacios donde hemos ido.

En paralelo a todo ello, hemos estado presentes en las movilizaciones convocadas por el Comité y hemos realizado otras en solitario, como “la mani” del 28 de enero en el Prat. En esta manifestación participaron, junto a los trabajadores y trabajadoras afectadas, compañeros y compañeras de las Federaciones Locales del Baix Llobregat, de Barcelona, del Garraf, de Sallent y Mollet, así como el compañero Ángel Luis, Secretario de Acción Sindical de la CGT.

LP – ¿Conocéis otros casos dónde se haya buscado, como alternativa al cierre, la propuesta de autogestión?

 Por aquí, en nuestro territorio, en el Baix Llobregat y en comarcas cercanas sabemos que ante varias amenazas de ERE, la propuesta se ha hecho por parte de CGT en Funosa (Igualada), aunque finalmente los sucesivos ERE´s se han ido echando atrás y desconocemos cómo irán las cosas en el futuro. También se valoró la posibilidad durante el conflicto de SAS Abrera, aunque la situación era mucho más difícil dadas las circunstancias del Conflicto.

 LP – ¿Cómo se realizó la propuesta?

SS: Resulta fácil de entender que una empresa con tecnología moderna y actividad futura garantizada es viable y, por tanto, puede ser gestionada por los currantes.

Nos hemos remitido a los propios textos legales para evitar cualquier oposición frontal. Nos fundamos en los artículos 35 y 129 de la Constitución Española y, sobre todo en el sentido común, que puede ser el menos común de los sentidos, pero que es el que mejor entiende la clase trabajadora. Una argumentación simple da mejor cobertura a una gran verdad: nuestro derecho como trabajadores a apropiarnos y gestionar los medios de producción cuando se cuestiona nuestro único medio de vida y el derecho al trabajo.

LP- ¿Y ante la Generalitat de Catalunya? ¿Entendieron esa lógica?

Las administraciones siempre han apostado por inyectar dinero o dar muchas facilidades a las grandes empresas con el argumento de que son las creadoras de empleo y de riqueza. Esta teoría esta muy lejos de la realidad, ya que las empresas que no obtienen los beneficios que han previsto o tienen perdidas un año, inmediatamente se olvidan de todas las ganancias obtenidas en años anteriores y chantajean a los organismos públicos bajo la amenaza del cierre o de la deslocalización, siempre con la finalidad de obtener mas dinero publico o unas condiciones de producción que les vuelva a una situación de grandes beneficios, que suele ser a costa de precarizar los puestos de trabajo.

En la sección sindical de CGT en Esteban Ikeda sabemos que quienes estamos más interesados en mantener el empleo somos los trabajadores, nuestro interés no son la obtención de grandes beneficios, sino el tener unas condiciones de trabajo y un salario dignos, por lo tanto propusimos a la Generalitat que su política de mantenimiento de empleo, fuera la de apoyar que los trabajadores pudiéramos continuar la producción de forma autogestionaria.

Para nosotros el interés de los trabajadores y de la administración debe de ser el mantenimiento del empleo y la aplicación del los artículos 35 de la Constitución en su apartado 1, que dice: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, ………”, y del Artículo 129 en su apartado 2 dice: “……….También establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción”.

Hay que aplicar soluciones que hasta ahora no se han planteado, por lo dificultoso que puede ser para algunos entender que una fabrica sea gestionado por los trabajadores, sin tener ningún empresario.

LP – ¿Consultasteis vuestra propuesta con economistas, técnicos, juristas?

SS-EI: Teníamos contactos y personas dispuestas a ayudarnos, de hecho la Federación de Metal de Catalunya nos propuso alguna persona  pero finalmente, por desgracia, no fue necesario. Lo que sí hemos realizado ha sido nuestra propia valoración sobre las posibilidades de llegar a poner en marcha un proceso de autogestión. Nosotros partíamos de un análisis a fondo de la viabilidad de la propuesta realizada por la Sección Sindical, dado el conocimiento que teníamos de la realidad de la empresa.

LP – ¿Cómo hicisteis esa valoración?

SS: Como decíamos antes conocemos bien lo que fabricamos y la estructura organizativa de la fábrica, así como las posibilidades de colocar el producto. En principio, los aspectos más relevantes que aconsejaban el camino de la autogestión eran los activos de la empresa: la propia nave y, sobre todo, las instalaciones dotadas de tecnología punta. También es de destacar el nivel de formación de los trabajadores en relación a la producción a realizar, así como la evidente posibilidad de diversificar la clientela, participando en más concursos para tener nuevos clientes y no depender del hasta hora único: Nissan. Además, sabíamos que contábamos con el apoyo de toda la CGT y también con el hecho de que la empresa no tenía deudas pendientes.

En los aspectos negativos habría que incluir el haber trabajado siempre para un solo cliente, el no apoyo de la administración ni del comité de empresa; igualmente le momento era malo por la crisis y además el hecho de que se ha instalado en la mayoría de la gente una mentalidad muy individualista.

Una vez analizados pros y contras, vimos que pesaban más los argumentos favorables y que además se trata de una propuesta que nos creemos totalmente.

LP – ¿Compartiréis entonces lo acordado en el último Congreso de la CGT en lo referente a la Autogestión?

SS: Por supuesto, es una opción que siempre hemos reivindicado y defendido. Nos alegramos mucho de que la organización se lo plantee como algo realizable a corto plazo. Nuestro sindicato participó en los debates previos y en la Comisión de Ponencia y estaremos encantados de que pronto podamos tener alguna situación en que se haga posible demostrar que es la mejor opción para los trabajadores y trabajadoras.

LP – Retomando el proceso de cierre, ¿qué valoración hacéis del acuerdo final?

SS_EI: Como os decíamos antes, hubo un primer intento de acuerdo que conseguimos echar atrás, a pesar de que ya lo tenía cocinado la empresa con CCOO, UGT, USOC. Finalmente después de un mes, en el que los miedos y las incertidumbres fueron haciendo mella en el ánimo de las compañeras y compañeros, se plantea un nuevo documento de compensación económica por el abandono de los puestos de trabajo. La indemnización se concreta en 28 días por año trabajado, con tope de 15 mensualidades y una indemnización mayor pactada, en forma de prima, por sacar un pico de producción pendiente para cerrar el contrato con Nissan.

En el acuerdo participa directamente Nissan, aportando 5,5 millones de euros, y convirtiéndose de hecho en la liquidadora de la empresa: indemnización a los trabajadores por la última carga de trabajo, adquisición de las instalaciones para la cadena de producción; así como un compromiso de realizar las gestiones para la mejor venta de los otros activos, fundamentalmente la nave. Finalmente los trabajadores, una vez realizadas las tareas pendientes para Nissan y completados los términos del acuerdo, hemos percibido una indemnización cercana a los 50 días por año trabajado.

Creemos que el acuerdo es muy malo y así lo defendimos ante la plantilla. No obstante, la votación lo ratificó. De una plantilla de 263 trabajadores, 195 votaron sí, 30 votaron no, 9 votaron en blanco y los demás no votaron. Lógicamente esta ratificación al cierre nos rompió cualquier posibilidad de seguir adelante con nuestra alternativa.

El acuerdo evidencia hasta dónde Nissan ha dirigido todo lo ocurrido en Esteban Ikeda. Reseñar que Nissan se convierte en la empresa liquidadora y los sindicatos en los gestores del dinero para indemnizar a los trabajadores

Tal y como hemos mantenido en todo momento se trata de una gran operación de deslocalización, en la que Nissan se queda parte de los activos, el utillaje, las líneas de montaje y la propiedad de las patentes para trasladar la producción unos metros más allá, al otro lado de la carretera, pero en el interior de su factoría para que lo gestione un tercero. Finalmente ha sido Magna la empresa adjudicataria de la nueva producción.

LP – ¿Ya está funcionando la nueva empresa?

SS: En la actualidad Magna está gestionando la producción para 140 coches diarios con una plantilla de 75 trabajadores, una parte de la cual pertenecía a Esteban Ikeda, currando en turnos de 12 horas diarias y con unos salarios inferiores a los que percibíamos en nuestra empresa. Es decir, la producción que nosotros realizábamos y con la misma línea de montaje, ahora se hace dentro de la factoría Nissan, se cambia el intermediario y se abaratan costes. Además la perspectiva es ir incrementando la producción en la medida que se recupere el mercado del auto, manteniendo ese tipo de jornadas y salarios, esa mayor explotación de la mano de obra.

LP – ¿Es cierto que una parte de la indemnización se vinculaba a la realización y entrega de una producción final? ¿Cómo se hizo?

SS: Se trataba de sacar 2.250 asientos y 1.000 estructuras de asientos, trabajando dos semanas directamente para el cliente, sin los mandos de Johnson Controls. Recibiendo directamente las órdenes de trabajo y coordinando las incidencias de la producción en reuniones diarias entre Nissan y el Comité de Empresa.

No podemos decir que se haya tratado de un proceso de autogestión pero si podemos decir que durante dos semanas hemos trabajado sin la jerarquía de la Empresa, demostrando así que los trabajadores y trabajadoras no necesitamos de las direcciones para saber realizar bien nuestro trabajo.

LP – ¿Hacéis una valoración positiva de estas dos últimas semana de cierre de la producción?

SS: Pensamos que es un proceso negativo en el contexto de un mal acuerdo que representa el fin de nuestros puestos de trabajo. Ahora bien, lo consideramos positivo como experiencia, en la medida que nos ha permitido trabajar sin depender de ninguna jefatura.

Los delegados de CGT, a diferencia de los delegados del resto de sindicatos, además de participar en las reuniones diarias de coordinación con Nissan, hemos acudido cada día a nuestro puesto de trabajo, participando como uno más del tajo.

También nos ha servido para mantener las últimas conversaciones dentro de la fábrica con la afiliación y con el resto de la plantilla, y para demostrar la viabilidad de la propuesta que defendíamos de autogestionar la fábrica, que algunos, cuando se vieron trabajando sin los jefes, se empezaron a creer.

LP – Concluido el cierre de la empresa y analizando lo acontecido con cierta distancia, ¿cómo veis ahora el papel jugado por los diferentes protagonistas del proceso?

SS: Del Comité poco que decir, no ha estado a la altura de las circunstancias, ha aceptado el cierre y se ha dejado guiar ciegamente por sus ejecutivas.

Sobre la Administración, en especial sobre la Conselleria de Traball de la Generalitat, con la que hemos mantenido varias reuniones, en nuestra opinión, se han lavado las manos para contentar a las multinacionales. Su claro objetivo era salvar un determinado número de puestos de trabajo y lo dan por cumplido, sin importarles que el precio sean las condiciones laborales con las que Magna sacará adelante la producción. En ningún momento se han planteado apretar las clavijas a Nissan y el acuerdo suscrito por la parte sindical es la coartada perfecta para su gestión. Sobre la autogestión no se llegaron a pronunciar en ningún momento y creemos, sinceramente, que para nada la tomaron en consideración.

Un eco positivo hemos encontrado en los medios de comunicación que, generalmente, han recogido nuestra visión y propuestas, contribuyendo a una buena percepción de las mismas por parte de la opinión pública.

LP – ¿Cómo han evolucionado las relaciones con las trabajadoras y trabajadores en general, y con la afiliación en particular?

 SS: Pensamos que la valoración de los trabajadores y trabajadoras es positiva. Los sindicatos firmantes han estado jugando todo el tiempo a la desmovilización y, al final, lo han conseguido. Sin embargo, hemos logrado que la mayoría de la plantilla tenga una buena opinión de nuestra organización y de nuestra forma de entender la lucha. De hecho, a lo largo de todo el proceso nos han ido buscando y acercándose, aunque no hemos podido concretar esa confianza en un mayor compromiso, como sería la afiliación. Estamos convencidos que en el futuro habrá gente que se irá sumando a la CGT.

La afiliación ha estado a la altura de la situación que hemos vivido, ayudándonos a las personas más implicadas para mantener la ocupación de la fábrica, día y noche y en todos los turnos, participando en las tareas que ha habido que ir desarrollando. Nuestras cifras son evidentes: tuvimos 56 votos en las últimas, nos manteníamos 45 personas no adheridas al Convenio de eficacia limitada, y somos 31 afiliados. En la votación del referéndum final 30 votos negativos al acuerdo y un puñado de abstenciones.

Consideramos que conformábamos una Sección Sindical consolidada y creíble entre los trabajadores. De hecho todos seguimos afiliados y la mayoría en contacto más o menos permanente.

LP – ¿Os habéis sentido suficientemente respaldados por la CGT?

SS: Si. Nada es perfecto, pero hemos tenido un apoyo muy claro y algunos apoyos recibidos nos han llenado de satisfacción. Hemos contado con el apoyo absoluto del Baix Llobregat y de otros compañeros y compañeras, tanto para la comunicación con la prensa, como para la manifestación del Prat o las reuniones mantenidas con la Generalitat. El Secretario General de la CGT acudió a la fábrica durante el encierro y son muchos “compas” los que nos han mostrado su solidaridad.

Por profundizar un poco en nuestra actuación, quizás hubiera sido deseable una mayor coordinación con la Sección Sindical de Nissan, pero también entendemos que están inmersos en otro proceso de destrucción de puestos de trabajo y tampoco tienen demasiados medios sindicales para estar a todo. Quizás también habría que haber hecho algo más respecto a Johnson Controls que esta presente en más de 20 provincias.

LP – ¿Quiénes salen beneficiados con el cierre de Esteban Ikeda?

SS-EI: Las trabajadoras y trabajadores no, desde luego. Pero si hay claros beneficiarios.

Nissan, que ha conseguido abaratar los costes de su proveedor a costa de un empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores, lo que les generará un mayor margen de beneficios para la puesta en marcha de nuevos modelos a un año vista.

  • Johnson Controls, que consolida su alianza con la Nissan, de la que es su primer proveedor a nivel mundial, obteniendo el doble del coste de las indemnizaciones con la venta de la nave y los activos industriales.
  • La Generalitat de Catalunya que vende su imagen de Administración dialogante y eficaz en la resolución de conflictos laborales.
  • Los administradores concursales, que han recibido su parte del botín.
  • Los sindicatos firmantes, que se garantizan su papel de mediadores de las relaciones laborales y que utilizan a los trabajadores como moneda de cambio en su doble papel de gestores de conflictos y de oficinas de colocación. Eso sin contar con los ingresos por gestión de la resolución de conflictos
  • Fruit CMR, que finalmente adquiere la nave por la mitad de precio de mercado.
  • Magna, que ahora se ha convertido en proveedora de Nissan, explotando la antigua cadena de producción de Esteban Ikeda.

Seguramente se nos olvidará alguien, pero no son moco de pavo los beneficiarios de nuestra derrota y de la pérdida de nuestros puestos de trabajo en Esteban Ikeda.

LP – Repensando vuestra acción sindical en Esteban Ikeda como Sección Sindical de CGT en los últimos años, ¿cambiarías vuestra actuación pensando que se podía hacer de otra manera?

SS-EI: La verdad es que no le hemos dado muchas vueltas por que estamos bastante satisfechos de nuestra actuación. Pensando en esos momentos más cruciales, tendríamos que referirnos al cambio de plantilla que se produjo en el 2003, cuando denunciamos los contratos en fraude de Ley y nos negamos a participar en las listas sindicales para las nuevas contrataciones. Tendríamos también que analizar los sucesivos ERE´s que no firmamos, incluyendo el último expediente de regulación temporal, vigente en el momento del cierre y que sólo sirvió para tener la fábrica vacía y a la plantilla despistada. También nos sentimos satisfechos de nuestro trabajo de oposición al Convenio de eficacia limitada, que por supuesto no firmamos, por contener graves retrocesos para los derechos de los trabajadores, especialmente en los temas de jornada; y de las denuncias realizadas contra las horas extras.

Por último, tendríamos que pensar en nuestra negativa de aceptar compensaciones personales por incluir a la CGT en el rebaño sindical de los firmantes del acuerdo de cierre de la empresa.

Pensando en todo ello, sinceramente, creemos que hemos actuado correcta y honradamente. Por tanto, no tenemos nada que replantearnos sobre nuestra actuación ni en el terreno sindical, ni en el personal. Con los años quizás alguien piense qué hubiera pasado si hubiésemos aplicado tal o cual estrategia, pero poco margen nos ha dejado la situación para cualquier otra cosa.

LP – Antes de despedirnos, darnos una última valoración.

SS-EI: Una valoración que es también un convencimiento que ni la Administración ni los sindicatos burocráticos cumplen el más mínimo papel en garantizar los puestos de trabajo. Se ha precarizado el empleo y se ha hecho negocio a costa de familias trabajadoras. La única solución es que la CGT consiga implantarse con sus alternativas para poder cambiar las cosas.

También deciros que, como militantes de CGT, estamos convencidos del trabajo realizado y, a pesar de todo, tenemos el orgullo de pensar que hemos hecho lo que teníamos que hacer. Salud.

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