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Kirchner, arte degenerado

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Cristina Plaza

“El arte ya no debe reproducir lo visible, sino hacer visible lo que está oculto” Paul Klee

El concepto de “arte degenerado” nace en 1933, lo empleaban Hitler y Goebbels para denominar el arte moderno. Su pasión por la cultura la expresaron el 10 de mayo en la Opernplataz, Berlín, con la quema de libros que acaeció también en otras ciudades alemanas. La estrategia de castración cultural se extendió con la clausura del movimiento Bauhaus, señalado como caldo del bolchevismo cultural, lo que supuso en la práctica el exterminio del arte moderno teutón, la esquizofrenia continúa con el cese de todos los profesores y conservadores de museos sospechosos de simpatizar con los movimientos artísticos modernos, que fueron destituidos de sus cargos.

El 19 de julio de 1937 se inauguró en Múnich la exposición de Arte Degenerado que contaba con obras provenientes de galerías públicas alemanas y de las obras modernas de los museos más importantes y que, ni que decir tiene, nunca se devolverían. Entre los pintores más importantes de la muestra encontramos a Monet, Manet, Renoir, Pissarro, Gaugin, Van Gogh, Cezane, Picaso, Chagal, Mattisse, Kandisnsky…  por señalar algunos de la lista interminable de genios. Paradójicamente en una galería lindante expusieron los representantes del “arte alemán” oficial que sólo acogió una quinta parte de las visitas de las que disfrutaba la “degenerada” y vecina exposición, donde diariamente se podían ver largas colas de público.

Entre las víctimas de esta castración cultural se encontraban todos los miembros del grupo Die Brücke (El Puente), origen de lo que posteriormente se conoció como expresionismo alemán. El nombre de “El Puente” se eligió en homenaje a Nietzsche, que utilizaba el término para identificar “la verdadera grandeza del ser humano”.

Ernest Ludwig Kirchner fue uno de los fundadores del grupo, pintor de carácter controvertido, trabajador incansable del experimento  y la renovación, considerado de los imprescindibles del siglo XX y uno de los grandes artífices del Arte Moderno.

Kirchner estudió arquitectura, fue dibujante, grabador, escultor, decorador de interiores y fotógrafo. A lo largo de casi treinta años, 1905-1938, exploró en sus obras paisajes, vistas urbanas, naturalezas muertas, composiciones nacidas de la fantasía y, ante todo, la figura humana, a la que representaba aislada o en grupos, en reposo o en movimiento, en interiores o en plena naturaleza, con variaciones siempre nuevas.

La Fundación Maphre ha realizado, este verano, una retrospectiva en colaboración especial con el Kirchner Museum Davos además de otros 26 museos y colecciones privadas de gran prestigio internacional. Esta magnifica exposición contaba  con 135 obras de exquisita calidad y magnífica técnica: óleos, esculturas, acuarelas, grabados, litografías, dibujos y xilografías. La exhibición nos permitió conocer en profundidad la trayectoria del genio, una visión completa de su vida y su obra, desde sus inicios como estudiante de arquitectura hasta su “nuevo estilo” (abstracción) de la etapa final.

Sus comienzos en Dresde están íntimamente ligados al movimiento Die Brücke (El Puente) y  a la influencia de los  fovistas franceses y Van Gogh.  Comparado a veces con Matisse por su destreza en el uso del color, Ernest utiliza manchas de colores puros en contraste y  pinceladas rápidas y sueltas. Enamorado de los primitivos, en sus visitas al Museo Etnográfico de Dresde  explota formas simplificadas y luminoso colorido, huyendo de la perspectiva tradicional al objeto de de transmitir la vivencia interior y la sensación experimentada ante el motivo. El grupo Brücke  proclama su voluntad de desligarse del academicismo imperante y de “realizar una crónica de la vida cotidiana y sus significados”, y de “unirse contra la sociedad burguesa”, ambicionando captar ”la realidad real”.

Nuestro creador se traslada a Berlín, allí se muestra claramente  expresionista: colores estridentes, formas angulosas, en contrapicados, deformación de la realidad. En esta época trabaja el desnudo al aire libre, concibiéndolo como una unión ideal del hombre con la naturaleza, pudiéndose hablar de Naturismo. Subrayar el tratamiento de la figura femenina representada con líneas tajantes, huyendo, salvo excepciones, de las formas redondeadas, lo que imprime un carácter especial y convierte en protagonista a la Mujer, incluso cuando convive con figuras masculinas; un ejemplo de esta mirada es el óleo “El Juicio de París”. Destacar que en su objetivo de captar “la realidad real”  retrata la vida urbana, sus paisajes y paisanajes;  pero todas las figuras están encapsuladas, aisladas, aunque estén rodeadas del bullicio urbano, consiguiendo plasmar la alienación y la soledad de los seres humanos.

Llamado a filas en 1914, no resiste la visión descarnada de la Primera Guerra Mundial, el horror de las trincheras, y debe ser licenciado al año por un colapso nervioso. En esta etapa sus autorretratos y las imágenes de  médicos y enfermeras son la representación de su angustia vital y su miedo, que compartía con la sociedad europea.

En torno a 1917 se refugia en Davos, fugándose del horror vivido, había dibujado la carnicería de las trincheras, pero no soportó  participar de ella. Kirchner era muy consciente de lo visto y vivido y su huída se transforma en colores más claros y tamizados, composiciones más sosegadas, esquematismo y minimalismo en el paisaje. Sus motivos son las montañas (las estrellas en esta etapa) y, nuevamente, la figura humana. En su última etapa sigue viviendo en Davos e influenciado por Picasso, Léger  y Le Corbusier, práctica un lenguaje abstracto, estático y algo ornamental, pero alcanza la armonía por la yuxtaposición de los planos de color. En Davos vive el ascenso del nazismo, la retirada de 639 de sus obras, consideradas “arte degenerado”, de los museos alemanes y su expulsión de la Academia de las Artes Prusiana. La anexión de Austria a Alemania en 1938 le hace temer por una invasión de Suiza. Ernest Ludwig Kirchner destruye parte de su obra y se suicida, quiso hacer suya la sentencia de  Nietzsche: «Hay casos en que es indecoroso seguir viviendo. Se debe morir orgullosamente cuando ya no es posible vivir con orgullo.». Afortunadamente su obra sobrevivió demostrando que un pintor puede indagar sobre la esencia de lo humano y que el arte es una de las pocas cosas que hacen a la Humanidad salir triunfante de su propia miseria.

 

Visita virtual:  http://www.exposicionesmapfrearte.com/kirchner/

Conocer la obra de Kirchner: http://pintura.aut.org/debéis pinchar en la parte izquierda en GALERIA PRINCIPAL, desplegando el menú, emerge  Autores, desplegando este menú, pinchar en lista general de autores, en la ventana emergente seleccionar la K, en la parte superior,  y buscar Kirchner.

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