Joan Pinyana Mormeneo (Memoria Libertaria CGT)

90 años han pasado, ¿que hemos aprendido? «nada desaparece, todo se transforma…»
“A mi querido abuelo Martin, al que nunca conocí.
Miliciano y Antifascista, murió luchando en Teruel, en enero de 1937
Seguimos buscando sus restos
A su Memoria y a la de todos y todas las Antifascistas”
Compañeras y compañeros, este 2026, se cumplirán en julio, los 90 años de unos hechos graves socialmente, violentos en exceso contra nuestras libertades individuales y colectivas y con trágicas consecuencias en el tiempo, para con nuestro modelo de sociedad justa a la que aspiramos, que aún perduran y permanecen hoy en día, tanto en el subconsciente colectivo cómo en la realidad de las diversas estructuras de poder y organización social de nuestros pueblos, tierras y país, fue el golpe de Estado, fascista y militar de julio de 1936, del entramado franquista, su alianza con la Iglesia retrograda y las clases privilegiadas y reaccionarias, contra la Segunda Republica en particular, y especialmente contra las ansias de Transformación del Pueblo Obrero Español.
Y todo esto, dentro de un contexto mundial de nacimiento y expansión de ideologías denominadas fascistas y nazis, con su germen inicial a primeros del siglo XX, sobre 1920 en adelante hasta 1945; fue en Italia y Alemania, con Mussolini y Hitler a la cabeza de estos genocidas regímenes, donde consiguieron crecer, ganar adeptos y sicarios, para luego expandirlo a otros países, generando un conflicto mundial de tal magnitud, la denominada 2ª guerra mundial, que la resumimos en que causó, de forma acreditada, la muerte de más de 80 millones de personas; qué más podemos decir de la maldad de estas ideologías nefastas, nada. ¡Solo combatirlas!
Por más que los diccionarios y la historia quieran definir estos movimientos ideológicos, su denominador común fue, y es, el autoritarismo y el totalitarismo, la represión violenta a las libertades, la militarización social y la intolerancia racista y xenófoba, junto al exterminio de lo que consideraban inferior; en resumen, es un cáncer social maligno, que debe extirparse de raíz, con el que no debe haber dialogo ni contemplación ninguna. Ningún derecho tienen a existir, y es nuestra obligación el erradicarlas de toda sociedad.
Nuestro país, que sufría un retraso social, cultural y económico endémico, de siglos de incultura y desigualdades, desde 1931, venia rigiéndose por una joven Segunda República, a la que no dejaron crecer ni asentarse en las bases de la sociedad. Se conjuraron desde el primer día todos los reaccionarios enemigos de los avances y la justicia social. Confabularon aquellos buitres negros desde el pulpito, la banca y el Ejército golpista se preparaba para el ataque al pueblo junto a los terratenientes; los incipientes falangistas, carlistas y primeros fascistas organizaron sus columnas de muerte. La suerte estaba echada, se acabó el dialogo y la paz, llegan las armas, las bombas y la sangre derramada de inocentes bajo la bota fascista y opresora.
El resto es historia, dolor y muerte, silencio y miedo, y hambre, mucha hambre, de pan, más también de justicia y de libertad; todo un pueblo, todo un país encerrado en una inmensa prisión. No quedó ninguna familia sin controlar por el régimen, pues en cada pueblo, en cada aldea, o ciudad, el fascismo hispano estaba presente, tanto por los sanguinarios de Falange, los despiadados jefes del Movimiento y los cuarteles de la represora Guardia Civil. En caso de necesidad urgente, el ejercito salía y arrasaba con todo, aplicando el “Estado de Excepción”, que significaba más terror, control y violencia sistemática, con el máximo exponerte de los fusilamientos masivos y las fosas comunes. Ese fue nuestro fascismo particular, específicamente ibérico.

Si bien en nuestro planeta Gaia, y en sus distintos continentes y países, en el transcurso de los siglos hasta la actualidad, se han configurado distintos modelos de sociedades y formas de administrarse, según sus culturas específicas, sus modelos económicos, su evolución social y del pensamiento, se observa qué hay un hecho claro desde el final del concepto nómada, tribal y colectivista; y es el inicio de la construcción de identidades nacionales, con los elementos comunes de las lenguas y otras tradiciones, el asentamiento territorial, que genera siempre luchas de fronteras y la diferenciación social entre nobles y vasallos, ricos y pobres, hasta la actualidad, en explotadores y explotados. Sobre el tema de la violencia del hombre contra el hombre, que parece intrínseca a nuestra naturaleza, con el máximo exponente de las guerras, solo diremos, desde la perspectiva Libertaria, que es un invento de los de arriba para joder a las de abajo.
En la antigua Europa y sus distintos países, superado el periodo feudal y comenzado el periodo preindustrial y el industrial, siglos XIX y XX, la transformación social está pendiente. Se inician los primeros pasos del movimiento obrero y sus diversas posiciones ideológicas; asimismo ricos y burgueses crean sus estructuras de defensa de sus privilegios. Es verdad que dictadores y dictaduras, siempre hubo, caso de César en Roma o Primo de Rivera en España, entre otros. Algunas viejas monarquías se mantenían, como en nuestro país. Más el concepto concreto de fascismo, asimilado al del nazismo, llega como algo nuevo, algo de lo que no se ve sus nefastas consecuencias que va a padecer la población mundial en un futuro próximo. Trae componentes totalmente nuevos, cómo son el de la superioridad de raza, el ultranacionalismo expansivo, el odio racista y exterminador de pueblos y culturas, vistas cómo innecesarias y el belicismo, como expresión de cultura sustitutiva de la razón, la paz y el dialogo entre los pueblos, y la aplicación de estas sucias teorías, traerá el holocausto mundial.
Desarrollada esta introducción, sobre cómo nació esta lacra del fascismo en Europa, volvemos a nuestras tierras de la vieja Hispania, para detallar nuestro fascismo franquista particular. Nació amparado por una iglesia inquisitorial, fanática, ultracatólica e intransigente con la libertad de credo, a la sombra del capital de terratenientes y señoritos dueños de las tierras, los bienes y las casas, apoyado por una banca corrupta que puso el dinero y con unos traidores militares con ansias de tener el control total del pueblo, para disponer a su antojo de todo aquello que pudiera apetecerles, sin tener que dar explicación ninguna de sus actos. Unamos a esta trama y complot programada en el tiempo, desde 1931, el apoyo del nazismo y el fascismo, con armas, la aviación Condor y la Aviazione Legionaria, voluntarios fanáticos, junto al abandono a la lucha antifascista de las “supuestas” democracias europeas, para concluir que, en 1939, con el fin del conflicto, se implantó en la península, nuestro fascismo especifico, y que duró hasta 1975.
Este es el fascismo hispano puro, del 36, que desarrolló toda una gama de atrocidades, atropellos y aberraciones habidas y por haber. Desde fusilamientos en masa, desapariciones, justicia militar a medida del poder. Nunca llegaremos a terminar de poner una cifra de víctimas, pues se dan como correctas, las de 150.000 muertes violentas e ilegales, mas es imposible determinar. Las cárceles llenas, torturas, exterminio en campos de concentración, robo masivo de menores, represión activa y permanente a la mujer y sus derechos, a las identidades sexuales, aniquilación de la diversidad cultural, hasta el cruel exilio de más de medio millón de compatriotas. Y explotación, con el trabajo esclavo, de las y los presos políticos, en empresas públicas y privadas, en reconstrucción de iglesias, carreteras, aeropuertos, edificios y un sinfín de trabajos realizados por esta mano de obra sin remuneración.
Hay suficientes trabajos, investigaciones y libros que cifran y detallan las víctimas, los métodos, la implantación del sistema represivo, el Patronato franquista de la Mujer, las empresas que se lucraron del sudor y del trabajo esclavizado, en resumen, todo el complejo y detallado engranaje del fascismo franquista, para implantar el régimen de terror y mantenerlo en el tiempo. Se hizo muy largo el franquismo, la dictadura fascista echó raíces por décadas y a su sombra, se enriquecieron y medraron apellidos que hoy en día, son sinónimos de fortunas, riquezas y sillones en los espacios de poder, desde el militar y judicial, al económico y empresarial, siguen ahí para escarnio colectivo y vergüenza pública, encabezada por la familia Franco y desde ahí, podemos tirar del hilo.
Existe una máxima atribuida al químico francés Antoine Lavoisier, que resume el Principio de Conservación de la Materia, indicando que en la naturaleza y en las reacciones químicas la materia no surge de la nada ni se aniquila, solo cambia de forma, estado o composición, manteniéndose en un ciclo constante de cambio universal, «nada se crea, nada se destruye, todo se transforma”. Entonces, ¿Qué pasó con el fascismo franquista? ¿Cómo logró perpetuarse y llegar a nuestros días? Si el fascismo internacional, fue neutralizado, inicialmente en 1945, aunque desde hace unos años está en recomposición, en nuestro país, nunca desapareció. Es más, aquí engordó y creció. Murió el dictador, más continuaron en el poder sus herederos “dictadorzuelos”, apoyados por “trepas politicastros”, ávidos de poder, cargos públicos y de dinero fácil.
Una infame Ley de Amnistía, de 1977, refrendada por todos los compinchados, tanto de la derecha como de la izquierda, junto a una monarquía franquista y borbónica, impuesta y recuperada, para tapar el ruido de los sables militares hizo el resto. Fue la Transición sangrienta, que nos vendieron como necesaria, acallando la necesidad de Justicia que exigía el pueblo y sobre todo, las miles de familias de las víctimas. Silencio, boca cerrada, mientras el fascismo, campaba a sus anchas. Todo les salía perfecto. Nada que juzgar, nada que investigar. De la noche a la mañana, una farsa de democracia resolvía las maldades e injusticias de cuatro décadas atrás. Ni la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad, ni los esenciales principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se aplicaban en España.
Y llegamos a nuestros días, al 2026, y con total incredulidad y dolor, el movimiento libertario y antifascista vemos campar al fascismo a sus anchas, camuflado otra vez en nuestra sociedad, ocupando espacios de poder políticos y económicos, que, a decir verdad, nunca dejaron. Vemos que aquellos infames apellidos del franquismo, ocupan los sillones que los represores ocupaban. Lo más grave es ver como influencian a nuestra juventud, como manipulan, mienten y deforman una verdad histórica de represión, reescribiéndola para qué el olvido haga su tarea, preparando el terreno social, para seguir intoxicando a las mentes más sensibles y frágiles, como son esas nuevas generaciones que se asoman a la vida y se creen el envenenado mensaje fascista.
Es, por tanto, necesaria y urgente, la llamada a la lucha antifascista general, y en nuestro país, también a la antifranquista. Seguimos y seguiremos en el frente contra cualquier fascismo, porque lo tenemos claro, ¡ser antifascista no es una opción, es una obligación! Si en este 2026, van a cumplirse los 90 años de aquel brutal golpe de estado de los fascistas en Hispania, si algo hemos aprendido en estos años, y sigue en plena vigencia, son aquellas proféticas palabras que decían nuestras antepasadas/os: “Al fascismo no se le discute, se le destruye”, porque en su momento, ya Buenaventura nos anticipó: “Ningún gobierno en el mundo pelea contra el fascismo hasta suprimirlo. Cuando la burguesía ve que el poder se le escapa de las manos, recurre al fascismo para mantener el poder de sus privilegios. Y esto es lo que ocurre en España.»

Este texto se publicó en el Libre Pensamiento nº 124 – invierno 2025



