Antigitanismo ¿Eso qué es lo que es?

Silvia Agüero Fernández.

El antigitanismo es un sistema de dominación basado en la raza que tiene raíces históricas en la modernidad y que obedece a la construcción del hombre blanco europeo como modelo de humanidad, deshumanizando así a todos los demás

Cayetano Fernández Ortega, El Salto, 17 de agosto de 2019

Para tratar cualquier tema relacionado con las personas gitanas debemos tener en consideración la existencia del antigitanismo,  que genera un contexto de opresión étnica que deforma, que sesga, que modifica, que altera, que intersecciona las vidas gitanas y que, por tanto, afecta a cualquier aspecto que observemos o a cualquier relación que pretendamos analizar.

El antigitanismo es la forma específica de racismo que padecemos las personas gitanas. Es una ideología basada en la superioridad de la raza paya, de sus modelos organizativos y de sus instituciones sociales, económicas, políticas, religiosas y culturales.

El antigitanismo es, sobre todo, un tipo de racismo institucional. Es decir, está ejercido, perpetuado, consentido, apoyado por las instituciones y sus poderes y es estructural. De hecho, habría antigitanismo aunque no hubiera gitanas ni gitanos a quienes oprimir, denigrar, perseguir, exterminar o negar.

Cuando digo que es estructural, sistémico, quiero decir que no se trata de «casos aislados», que el problema no son solo los prejuicios, las ideas, los comportamientos y las acciones racistas que pueda tener una persona concreta, es decir, que el tema no va solo de que haya profesoras, policías, juezas, doctoras, o trabajadoras sociales antigitanas ‒lo que se podría corregir por medio de la formación y de la prohibición y castigo de acciones y conductas antigitanas‒, sino que los sistemas educativo, judicial, penitenciario, sanitario,  de servicios sociales…etc. son antigitanos y están construidos sobre la base de una ideología supremacista en la cual el centro, la cúspide, lo mejor de lo mejor, está ocupado por lo payo siendo lo gitano considerado como un contraejemplo, como lo peor de lo peor, como lo que no debe ser. Y esto solo se arregla con cambios significativos en todos esos sistemas. Cambios que impidan la perpetuación del sistema de opresión racista antigitano.

Además, el antigitanismo es funcional al Estado y al capitalismo: a ambos les sirve para disponer de un chivo expiatorio colectivo al que culpabilizar/criminalizar por su supuesta forma de vida considerada extraña/extranjera/marginal (racismo duro) u obsoleta/atrasada/necesitada de integración (racismo en forma de paternalismo / gestión por parte de ONG).

El antigitanismo en España se ha sustentado en más de 230 leyes antigitanas que prohibieron y castigaron todo lo que significaba ser gitana o gitano: nuestra forma de vestir, nuestra forma de hablar, nuestra forma de vivir… Y que regularon el cómo y el dónde podíamos vivir.

Para descender al ámbito más práctico, a modo de ejemplos reales, contaremos a continuación una serie de sucesos, acontecimientos, cosas que pasan en el Estado español que expresan el antigitanismo reinante y circundante:

— A pesar de la persistencia de las altísimas tasas de fracaso escolar que padecen nuestras niñas y niños, no existe una política educativa específica destinada a superar ese fracaso del sistema escolar para con el alumnado gitano ni a nivel estatal ni autonómico. Las acciones que se implementan suelen ser proyectos (limitados en el tiempo, el espacio y los recursos) que la Unión Europea, el Estado o la autonomía o todas estas instituciones a la vez subvencionan principalmente desde el área de servicios sociales, casi nunca desde el correspondiente departamento de educación, gestionados por ONG y que básicamente se orientan a responsabilizar a las familias gitanas sin asumir ninguno de los cambios estructurales necesarios para superar esta situación.

— De acuerdo con los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (Encuesta sociológica a hogares de la población gitana, de 2006), un 16,3% de la población gitana de España señala haber recibido un trato peor o haberse sentido discriminado en los servicios de salud.

— La única salida laboral que nos queda casi exclusivamente, con independencia de nuestro nivel formativo, es la venta ambulante.

— En todas las ciudades hay, al menos, un gueto gitano.

— El déficit de representación de la población gitana en los espacios sociales, políticos, económicos y culturales de toma de decisiones genera que nuestras opiniones no sean tenidas en cuenta y que todas las decisiones que nos afectan las tomen personas payas.

— La Constitución española no reconoce explícitamente al Pueblo Gitano.

— No hay ningún nivel de autogobierno, autogestión, autonomía… gitana.

— No hay ningún medio de comunicación público gitano.

— No hay ningún museo ni ninguna universidad ni nada que sea gitano.

— No hay ningún día festivo laboral “gitano” cuando sí lo hay andaluz, valenciano, extremeño, catalán, vasco, gallego, asturiano, castellanomanchego, castellanoleonés, cántabro, navarro, riojano, aragonés, murciano, canario, balear o madrileño.

— El matrimonio gitano no es legal en España. Esta situación impide el reconocimiento de los derechos de pensión por viudedad y conculca otros derechos tales como los de filiación o los de transmisión y herencia.

— El romanó, idioma del Pueblo Gitano, no tiene estatus legal reconocido en nuestro país. A pesar de que España forma parte del Tratado de la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales, no lo incorporó en su protocolo de adhesión. Esto significa, entre otras cosas, que el romanó sigue postergado en relación a las demás lenguas españolas y que nuestras criaturas no tienen derecho a aprenderlo en las escuelas.

— La población gitana es el grupo social más identificado por las diferentes policías a partir de su perfil étnico.

— La ONG que más apoyo y dinero recibe del Estado y de todas las autonomías para la realización de actuaciones dirigidas a la población gitana es la Fundación Secretariado Gitano, organización fundada y dirigida mayoritariamente por personas payas. Y lo peor de todo es que el discurso y las políticas dirigidas a la población gitana desde los diferentes gobiernos están basados fundamentalmente en los informes de esta ONG.

— Las gitanas somos acosadas por los guardias de seguridad de tiendas y comercios

— La práctica totalidad de los programas de promoción de la salud dirigidos a mujeres gitanas consisten realmente en programas de control de la natalidad.

— Ningún partido político ha protestado nunca contra ninguno de los diversos progromos que hemos sufrido

— A pesar del advenimiento de la democracia, la Constitución no ha terminado con las normativas ni con las prácticas antigitanas. Ningún gobierno ha querido asumir su responsabilidad para terminar con el antigitanismo.

  • No existe todavía ningún tipo de política de reparación histórica hacia nuestro Pueblo.
  • En abril de 2022, el Congreso aprobó la modificación del Código Penal para incluir la referencia a los motivos antigitanos en dos de sus artículos (22 ‒como circunstancia agravante del delito‒ y 510 ‒discurso de odio‒) pero no incluyó ninguna definición de «antigitanismo» ni tampoco lo consideró como delito autónomo de manera que el antigitanismo (el odio a las personas gitanas y a nuestras cosas; la discriminación por el simple hecho de ser; las consecuencias de todo este sistema de opresión) no es un delito por sí mismo.
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O sea, que por mucho que se haya publicitado como un logro del sedicente Gobierno más progresista de la historia, en el Estado español seguirán impunes todas las agresiones que diariamente sufrimos las personas gitanas. Por otro lado, todas las carencias que he mencionado incrementan nuestro permanente estado de inseguridad y hacen que nuestras vidas sean totalmente precarias.

Eso sí, tengo para todas ustedes mis mejores deseos de salud y libertad.